Taytacha Qoyllurit’i 2025
Cada año, Cientos de Peregrinos acuden al santuario del señor de Quyllur Rit'i. Las bajas temperaturas, no es un obstáculo para aquellos que inician la caminata de los 8km hasta la Hoyada del Sinakara. La fe está por encima de todo. Los tres días festivos, las Comparsas y Naciones bailan sin parar. Este año, la nieve envolvió el lugar, como símbolo de bendición. Los lugareños comentan que después de quince años, nieva en estas épocas del solsticio andino. La nevada no fue un obstáculo, al contrario, se continuo con ese mismo jubilo hasta el día central. Día y noche las danzas y los rezos se fusionan y se encomiendan al tayta Quyllur Rit'i y a los Apus tutelares, los cuales vigilan la Hoyada del Sinakara. El camino de regreso se convierte en una promesa de devoción. Hasta el siguiente año.
El primer año con la Nación Quispicanchis.
Es la 1:30 de la madrugada del martes 17 de junio y mientras todos celebran el día central del Tayta Quyllur Rit'i, la Nación Quispicanchis, una de las más antiguas, inicia su caminata hacia el nevado Colque Punku (5000 m.s.n.m. aprox). La trayectoria es de subida y no es nada fácil, especialmente, si uno no está acostumbrado. Un poco de alcohol, hojas de coca y prueba de fe, nos hace sacar fuerzas para seguir hacia el campamento donde se encuentran reunidos las demás delegaciones de la Nación Quispicanchis. A las 3:00 am es la reunión general en lo alto de nevado. Los miembros de la N. Quispicanchis descansan en medio del frio del glaciar y esperan al amanecer para poder ser bendecidos por el nevado, que es, considera un Apu sagrado. Se sacan los sombreros y se inicia el proceso de los rezos y deseos de fe, el cual, se unen con la religión de la cosmovisión andina. Este fervor sagrado es plasmado en la cruz, en lo alto del nevado. Una vez terminado el ritual sagrado, todos los miembros de la N. Quispicanchis bajan jubilosamente con banderas en alto y cruzando los nevados hacia el templo del señor de Quyllur Rit'i. Ellos Son bendecidos nuevamente y la cruz es guardada sigilosamente hasta el iniciar el recorrido de las 24 horas. Algunos se retiran con el deseo cumplido y otros se inician en esta peregrinación sagrada, pero todos miramos hacia los nevados y nos prometemos hacia nosotros mismos, volver el siguiente año.